sábado, 7 de marzo de 2009

...y el tiempo pasa!!


La recesión es ya una realidad de los primeros países del mundo y la crisis económica está provocando una oleada de quiebras, cierres de empresas y despidos. En España, la falta de financiación es el principal lastre para la supervivencia de miles de pymes y son muchas las familias que viven con la soga al cuello por unas hipotecas a las que no pueden hacer frente.



Las cifras de paro se están disparando a niveles nunca vistos y las medidas adoptadas por el Gobierno de momento no están surtiendo efecto. En febrero, el número de desempleados se elevó en más de 154.000 personas y prácticamente alcanza ya los 3,5 millones. España es, con mucho, la economía europea con la tasa de paro más elevada, del 14,8%, según Eurostat, y, en esta coyuntura, la mujer trabajadora continúa sufriendo peores condiciones laborales que el hombre.

El empleo está siendo el máximo reflejo de la gravedad de la crisis en España y en el último año las listas del Inem se han incrementado en más de 1,6 millones de personas. La burbuja inmobiliaria provocó que, hasta hace apenas dos meses, la construcción, que ocupa mayoritariamente a hombres, fuera el sector más afectado por el desempleo. Sin embargo, el hecho de que el empleo en la construcción siga ajustándose y que sea el sector servicios el que más paro genera, explica que el aumento del desempleo por sexos comience a igualarse algo más después de meses en los que el masculino aumentó mucho más que el femenino. En febrero, el paro entre los hombres aumentó en 82.734 para superar los 1,755 millones, mientras que el femenino aumentó en 71.324, hasta los 1,725 millones. Además, el mayor incremento del desempleo entre los hombres que entre las mujeres también se debe a que la población activa masculina (10.182.132 personas) es superior a la femenina (7.930.478). La tasa de desempleo femenino se elevó al 14,1% en noviembre, frente al 13% masculino, según Eurostat.

En cualquier caso y pese a los avances de los últimos años, las mujeres siguen padeciendo discriminaciones laborales por cuestión de sexo. Las diferencias salariales son uno de los aspectos que más distancian a hombres y mujeres. Según la Unión Europea, las mujeres cobran un 15% menos por el mismo trabajo, lo que equivale a trabajar 54 días más al año. Además, el 32,6% de las trabajadoras europeas ocupan empleos temporales, lo que repercute en su seguridad y en su desarrollo profesional. Asimismo, la dificultad de la mujer para acceder a puestos directivos, a pesar de los intentos por disiparla, sigue siendo una realidad. También las mujeres tienen peores condiciones cuando están en paro que los hombres. Así, las trabajadoras desocupadas suelen pasar más tiempo en las listas del Inem y la cobertura de la protección por desempleo femenina (54,2%) es un 21,6% inferior a la masculina (75,8%).





Además, los despidos por maternidad se han duplicado desde el inicio de la crisis, especialmente en las pymes, según la Fundación Madrid, y la incorporación de mujeres mayores de 45 años o la creciente tasa de actividad femenina en busca del primer empleo, son otros de los motivos que perjudican la empleabilidad femenina. De este modo, las mujeres son el colectivo más vulnerable del mercado laboral, por encima de los inmigrantes, los jóvenes y los mayores. Los problemas laborales, acuciados por la crisis económica, provoca que el 42% de las mujeres españolas presente ansiedad con motivo de la crisis económica, según se desprende de un estudio de opinión realizado por el Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer, y cuatro de cada diez trabajadoras temen perder su empleo en los próximos meses, según los datos del Círculo Olay.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer que se celebra el domingo 8 de marzo, CCOO ha elaborado un informe en el que queda de manifiesto la discriminación de la mujer trabajadora, que tienen que soportar la ausencia de servicios públicos e infraestructuras para la atención a la infancia y a la dependencia, siendo ellas quienes tienen que solicitar una reducción de jornada, permisos no retribuidos o excedencias (menos salario, menos promoción profesional, menos protección), para cuidar de los familiares.

MAS UNIVERSITARIAS

No obstante, las empresas comienzan a valorar la capacidad de las mujeres y éstas cada vez cobran más fuerza en el mercado labora. El 56,9% del total de universitarios en España son mujeres y, según datos de Randstad, el nivel medio de cualificación de las trabajadoras aumenta año tras año: sólo un tercio del total de candidatas cuenta con estudios básicos, un 33% tiene estudios de Bachillerato o COU, un 15% estudios universitarios y un 16% Formación Profesional. Los empleos donde más se ocupan las mujeres son administrativos, con un 12%, aunque todavía su empleabilidad está unida a la baja cualificación: un 10% ocupa distintos puestos de peón, un 8% se ocupa en el sector de la limpieza y hasta un 6% trabaja como dependienta. Pero la mujer no sólo ha mejorado su formación, sino su posición ante el empleo. ‘Nuestras responsabilidades y competencias se han ido incrementando en la medida en que nuestra disponibilidad nos ha permitido la dedicación y preparación que toda empresa exige a sus trabajadores’, comenta la presidenta de la Fundación Internacional de la Mujer Emprendedora (FIDEM), María Angeles Tejada.

Las carreras técnicas siguen presentando mayoría masculina, mientras que las titulaciones más sociales cuentan entre sus filas con una manifiesta presencia femenina. Y, como es lógico, esto trasciende al mercado laboral: ‘A día de hoy, las mujeres tienen una mayor penetración en puestos vinculados a los recursos humanos, comercial o marketing y menor en los puestos técnicos’, comenta Tejada. Y si al inicio de su carrera se identifican diferencias entre hombres y mujeres, a lo largo de la trayectoria profesional los contrastes se hacen aún mayores, ya que sólo una minoría del 20% alcanza los puestos directivos en las empresas. Sin embargo, la opinión de la sociedad es clara: al 50% de los trabajadores le da igual tener de jefe a un hombre o a una mujer, mientras que un 30% preferiría a un hombre y un 20% a una mujer’, según una encuesta realizada por Randstad.

Las medidas del Gobierno para paliar las diferencias entre hombres y mujeres se hacen, según CCOO, ‘insuficientes’. Por ello, reclama al Ejecutivo incrementar las medidas económicas para la implementación de Planes de Igualdad a las empresas, ampliar el permiso de paternidad a cuatro semanas para impulsar la corresponsabilidad, o la integración de Regímenes Especiales (agrario y empleadas de hogar) al Régimen General, para mejorar el empleo y la protección.